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No sabemos a ciencia cierta cuándo será posible volver a una discoteca o a un festival de música. La pandemia de la COVID-19 llevó a prohibir las aglomeraciones y la cercanía física con otros humanos.

A quienes nos gustaba salir de rumba regularmente nos tocó quedarnos en casa e imaginar otras formas para seguir haciéndolo.

Al igual que miles de personas en el mundo, considero la fiesta como un espacio de socialización, libertad y entretenimiento muy importante. Así que decidí explorar nuevas formas para seguir bailando y compartiendo tragos con mis amigos, aún en confinamiento.

Luego de asistir a varias fiestas en videollamada con aplicaciones como Zoom, Meet y House Party, me lancé a conocer otras formas de festejo en línea.

Primero descargué VR Chat a través de la plataforma de juegos Steam. La experiencia es mejor con un casco o gafas de realidad virtual, realmente solo se necesita un computador con sistema operativo Windows.

Tras ver varios videos en YouTube -algunos bastante curiosos- alenté a un grupo de amigos a que nos reuniéramos virtualmente.

Llena de expectativa, abrí el programa, lo configuré y elegí mi aspecto entre cientos de avatares diseñados por sus millones de usuarios alrededor del mundo.

Me decanté por el traje de médico de la peste, a modo de chiste por la pandemia. Una lolita, un mono, un alien, un ser amorfo, el joker de Persona 5 y yo con mi máscara picuda nos adentramos a las salas de VR Chat.

https://www.youtube.com/watch?v=or4nGI0z5SU

Existen desde mundos de fantasía, hasta cafés comunes y corrientes para tener conversaciones con usuarios de todo el mundo (utilizando el micrófono) y discotecas para bailar al ritmo de la música de un dj.

En medio de esta pandemia, además de los servicios de streaming, otras plataformas que se hicieron populares a inicios del 2000 han vuelto a tener auge.

Habbo Hotel, IMVU, Omegle, entre otros, han incrementado su popularidad recientemente, al permitir nuevos espacios de socialización en línea para realizar celebraciones y conciertos. Pero también, con el aislamiento social han surgido un gran número de iniciativas autogestionadas por parte de artistas.

Por ejemplo, COVID Room, un festival de música electrónica en línea al que se conectan simultáneamente amantes del ‘rave’ de todas partes del mundo.

Sus creadores lo autodefinen como un “colectivo joven que lucha contra el aburrimiento de la cuarentena” que permite, con relativa frecuencia, que cientos de personas se conectan para escuchar un ‘line-up’ de artistas desde sus casas a su vez que charlan y bailan.

COVID Room funciona a través de un link público de Zoom y una página web en la que se reproduce la música.

Quienes se conectan activan su cámara y micrófono, si desean, para tener una experiencia “más realista” y poder conocer personas de otras partes del mundo.

Así mismo, en esta época de aislamiento social las redes sociales también se han adaptado a otras formas de uso.

https://www.instagram.com/p/B_WFTaWhKKJ/?utm_source=ig_web_copy_link

Entrar a Instagram un fin de semana en la noche significa toparse con múltiples transmisiones en vivo de conciertos y sets de los dj residentes de las discotecas más conocidas de cada ciudad.

Pero a su vez, juegos en línea como Fortnite o incluso Minecraft también han servido de punto de encuentro para fiestas y festivales de música. Artistas de la talla de Grimes, Steve Aoki y deadmau5 han tocado -gratis- para miles de usuarios en estas plataformas.

¿Cambiará la manera en la que celebramos un cumpleaños o asistimos a un festival de música? Aunque ya hemos visto cómo toman fuerza en el mundo los conciertos de Hatsune Miku, una figura holográfica que canta y baila, posiblemente los encuentros en realidad virtual o en videojuegos comiencen, poco a poco, a volverse cotidianos.

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