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No debería sorprender a nadie. En su momento dijimos que el resultado de la acción contra Huawei podría transformar el paisaje de la telefonía móvil.

Cuando la administración Trump puso a Huawei en la ‘lista negra’ del Departamento de Comercio no faltaron voces que advirtieran de una realidad bien conocida en el mundo del hardware: que China puede hacer teléfonos y computadores sin EE. UU., pero EE. UU. no puede hacer sus teléfonos (los iPhone, por ejemplo) sin China. Al menos, no al mismo precio.

Por supuesto, eso es cierto si hablamos exclusivamente de hardware, porque -como lo demostró la ruptura forzada con Google- el campo del software es otro asunto. Pero a pesar de eso, no puede ser menos que muy significativo que Huawei haya anunciado, antes de que termine 2020, que su serie Mate 30 es la primera en salir de sus fábricas sin un solo componente ‘made in America’.

En otras palabras, el gigante chino de redes y teléfonos inteligentes no necesita a EE. UU. para producir teléfonos inteligentes y tampoco para sostener la infraestructura de redes que la ubicó en el paisaje internacional. La expresión que usó la firma para aludir al asunto fue : ‘American-free‘.

⬆️ ‘American-free’

Lo mejor? No hay razones para creer que será distinto con ninguno de los terminales que Huawei lance en 2020.

Esto ocurre porque la instrucción del Departamento de Comercio de EE. UU. afectó a una amplia gama de empresas interesadas en venderle sus productos a Huawei y les exigió tramitar primero un permiso para tal fin. A pesar de una sucesión de prórrogas y exenciones, por no hablar de declaraciones contradictorias de la Casa Blanca,  el mensaje para Huawei y la industria tecnológica china quedó claro: la puerta a los aportes de EE. UU. a su industria tiene llave y la llave está en el bolsillo de quien ocupa la Oficina Oval.

En declaraciones a The Wall Street Journal, un oficial de Huawei dijo: “Todo nuestro 5G está ahora libre de Estados Unidos”. Hubiéramos preferido seguir usando componentes estadounidenses. Es bueno para la industria estadounidense y es bueno para Huawei, pero me temo que esa opción ha sido apartada de nuestras manos”.

Pero, de nuevo, es otra cosa cuando hablamos de software. Reemplazar componentes de hardware cuando se cierran las puertas de los proveedores americanos es considerablemente más sencillo. que reemplazar un sistema operativo como Android o como Windows. Y, sin embargo, de la misma manera, que el líder mundial en hardware de redes y el segundo fabricante de teléfonos inteligentes en el mundo usara un OS por fuera de la órbita de Silicon Valley sería considerablemente más grave.

Y si eso ocurre, la Casa Blanca no podrá decir que nadie lo advirtió. El riesgo de cortar los lazos de China y la industria tecnológica de EE. UU. es que China emerja del enfrentamiento sin necesitar a la industria tecnológica de EE. UU.

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