¿Cables? A donde vamos no necesitamos cables

¿Cables? A donde vamos no necesitamos cables

diciembre 9, 2019 0 Por Wilson Vega

Cuando Ming-Chi Kuo habla, la industria escucha. El analista se ha ganado la fama de conocer antes que nadie los planes de las grandes tecnológicas.

Entre sus revelaciones, pocas comandan la atención que los que tienen que ver con el iPhone.

Es por eso que necesariamente causa revuelo que a la hora de perfilar los próximos dos años para el teléfono de los de Cupertino, el analista haya dibujado un flagship sin puertos de ninguna clase. Que Apple abandone el puerto lightning que lo caracteriza desde el iPhone 5 no es sorpresa, pero prácticamente todos dábamos por hecho que lo haría en favor del estándar USB-C.

Pues no, según el pronóstico, Apple lanzaría en 2021 un teléfono al que no sería posible conectar cables ni para alimentación de corriente, ni para usar audífonos, ni para sincronización o transferencia de datos.

Pensemos por un momento en el impacto de un cambio de esta naturaleza dentro y fuera del ecosistema Apple. Dentro, los usuarios de vieja data se hallarán con que no tienen ya un uso para cargadores, audífonos y adaptadores que por tanto tiempo han considerado indispensables. Pero también es cierto que quienes tienen un iPhone X o un iPhone 11 cuentan hoy con una gama de opciones inalámbricas cada vez más usadas.

La apuesta de Apple es que sus usuarios no resentirán el verse forzados a usar audífonos bluetooth o cargadores inalámbricos y que eventualmente la industria en pleno seguirá sus pasos. En este punto es difícil discutir la realidad de que el futuro es inalámbrico. Y nadie en su sano juicio extrañará los días en que debía llevar dongles para todo. 

Otra gran ventaja de un teléfono sin puertos es que sería una caja hermética (menos las obvias excepciones para ventilación y salida de audio), con lo que resultaría más sencillo mejorar su resistencia al agua y al polvo. 

Pero, por otro lado, el traslado a un mundo inalámbrico plantea desafíos que, sin duda, causarán más de un dolor de cabeza. Incluso hoy, estándares de uso relativamente amplio, como el lightning o e USB-C presentan retos a la hora de conectarse con dispositivos menos evolucionados. 

¿Ha tratado de hacer una presentación desde un MacBook Pro? Hasta en las universidades más reputadas es un reto conseguir el adaptador. Imagine ahora lo que será conectar dispositivos wireless para un mundo que, al menos por algún tiempo, siga amarrado a sus cables.

Porque Apple, aceptémoslo, no se especializa en hacer las cosas fáciles cuando un necesito abandonar por un momento su ecosistema, incluso en dispositivos con conectividad inalámbrica. A pesar de estándares como Bluetooth, sigue siendo un reto enviar una foto de un iPhone a un Android, por ejemplo. 

Y aunque más resistentes y, es de esperar, más duraderos, los iPhones herméticos serán también más difícil de reparar. 

Eventualmente, será mejor. Mucho mejor. A donde vamos, no necesitamos cables.

El problema es qué vamos a hacer mientras llegamos allá.